Me gustan los caballos, estar sentado con un suave Sol de cara, un libro, unas montañas con laderas verdes y un prado enorme delante con una manada de caballos jugando entre ellos, no tiene precio. Y esos caballos bien se merecían una entrada en el blog, y a su vez unas polaroids.  Esten fin de semana he estado unos días en una casa rural en Girona,  Can Pei,  solo no, con 14 personas más , pero aun así he conseguido descanso y momentos de relax. Una buena manera es coger esa telemétrica  y la polaroid y anunciar que te vas a hacer fotos nadie te molesta seguro. Eso hice y algunas son estas; La verdad es que son buenos modelos, porque aguantaron estoicos delante de la cámara,  la polaroid 180 te obliga a medir la luz con fotómetro, ajustar velocidad y diafragma, enfocar, eso si es un suplicio, encuadrar volver a enfocar y disparar por fin. Pero vale la pena esa sensación 90 segundos después de poder estirar el papel y ver aparecer la foto delante. Es ese momento mágico que hace que no me arrepienta de haber comprado la polaroid.

Cuando tenga más de esos días  iré subiendo